Así que las ideas, si están ahí, lo que tenemos que hacer para que sean nuestras, es aprender a cazarlas. ¡Idea que vuela, a la cazuela!
No sé si puedo enseñarte a ser creativo, pero sí puedo enseñarte a cazar ideas. Es muy sencillo. Apaga el ordenador. Sal a la calle y abre muy bien los ojos. Mira a tu al rededor. La vida real es un espectáculo maravilloso en el que la gente hace cosas maravillosas. Cosas que te inspirarán tarde o temprano.
Los creativos profesionales lo hacen como recurso puntual, pero el creativo vocacional, lo hace por costumbre, mejor dicho, por necesidad vital. Y va llenado su cabeza de imágenes y experiencias que alimentan su mente.
Y si no eres capaz de ver las maravillas a la primera, aún queda un truco para esforzarse. Ponte como objetivo al salir de casa hacer al menos diez fotos de cosas llamativas. Haz de cazador de ideas. Nunca fue más fácil, cualquier teléfono actual tiene cámara, la mejor cámara del mundo es la que siempre llevas en el bolsillo.
Sal a cazar ideas, están a tu alrededor.